Una detención casi nunca llega en un buen momento y casi siempre pilla por sorpresa. En esos primeros minutos, con los nervios a flor de piel, es fácil hacer o decir algo que después perjudique. Por eso conviene tener claras, con calma, unas cuantas ideas básicas: lo que la ley te reconoce y lo que te interesa hacer.
Este artículo es orientativo y no sustituye al consejo de un abogado sobre tu caso concreto. Pero puede ayudarte a mantener la cabeza fría si algún día lo necesitas, tú o alguien cercano.
Lo primero: mantén la calma y no te resistas
Aunque estés convencido de que la detención es injusta, el momento de discutirlo no es en la calle ni con los agentes. Resistirte físicamente o encararte solo puede complicar tu situación y añadir problemas a los que ya tienes. La defensa se hace después, con garantías, ante quien corresponde.
Tienes derecho a guardar silencio
No estás obligado a declarar contra ti mismo ni a confesarte culpable. Puedes acogerte a tu derecho a no declarar, y ejercerlo no es ningún indicio de culpabilidad: es un derecho constitucional. En la práctica, salvo que tu abogado te aconseje otra cosa tras conocer el caso, lo más prudente suele ser no declarar en comisaría hasta haberlo hablado con él en privado.
No declares sin tu abogado delante y sin haber hablado antes con él a solas. Lo que digas en esos primeros momentos puede pesar durante todo el procedimiento.
Tienes derecho a un abogado
Desde el momento de la detención tienes derecho a la asistencia de un abogado, que puede ser de tu elección o, si no designas ninguno, uno del turno de oficio. El abogado tiene derecho a entrevistarse contigo de forma reservada antes de que declares y a estar presente durante el interrogatorio.
Si puedes, designa a un abogado penalista de tu confianza cuanto antes. Que sea alguien que se dedique de verdad al Derecho penal marca una diferencia real: sabe qué mirar desde el primer minuto.
Tienes derecho a saber de qué se te acusa
Deben informarte, de forma comprensible, de los hechos que se te atribuyen y de las razones de tu detención, así como de todos tus derechos. También tienes derecho a que se comunique tu situación a un familiar o persona que designes, y a un intérprete si no hablas o no entiendes el idioma.
Un resumen de tus derechos como detenido
- A guardar silencio y a no declarar contra ti mismo.
- A no confesarte culpable.
- A designar abogado y a que esté presente en las diligencias.
- A entrevistarte en privado con tu abogado antes de declarar.
- A que se informe de tu detención a un familiar.
- A ser reconocido por un médico si lo necesitas.
- A un intérprete si no comprendes el idioma.
¿Cuánto tiempo pueden tenerte detenido?
La detención no puede durar más de lo estrictamente necesario para las averiguaciones, y en todo caso tiene un límite máximo antes de que tengas que ser puesto en libertad o a disposición judicial. Si consideras que esa privación de libertad es ilegal o se prolonga indebidamente, existe un procedimiento específico y urgente para ponerlo en conocimiento de un juez. Tu abogado sabrá si procede activarlo.
Qué NO conviene hacer
- No declares sin abogado, por mucho que te insistan o te digan que así saldrás antes.
- No firmes nada sin leerlo y sin que tu abogado lo revise.
- No des explicaciones informales «para aclararlo todo». No hay conversaciones inocentes en una detención.
- No mientas a tu abogado. Solo podrá defenderte bien si conoce la verdad; está obligado a guardar el secreto.
Fernando Sánchez Romero presta asistencia al detenido las 24 horas. Cuanto antes intervenga la defensa, mejor se protegen tus derechos. Llama al 682 50 10 29 o escribe por WhatsApp.
Contenido de carácter informativo y general. Cada situación tiene sus particularidades; para tu caso concreto, consulta con un abogado.